Tocar el deseo (I)

tocar el deseo heteroLo sé, cuando se van los miedos, aparecen los deseos. Dejarse ir y todo se abre. 

El deseo aparece. Probablemente porque no se buscó.

Vino de una situación o vino de una disposición. Los estímulos pueden ser externos o internos. No se sabe.

El deseo vino y estalló desde dentro y necesitaba salir, expresarse, vehicularse. Imágenes vivencias que lo remueven hasta despertarlo. Una energía poderosa que viene del interior y busca expandirse. Busca comunicarse y compartirse. Hasta quedarnos sin aliento.

Gritarlo y vivirlo.

El deseo tiene mil formas y cuando aparece no tiene límites, no hay que juzgarlo: sólo dejarlo ser. Puede ser la música, pueden ser las imágenes o unas palabras susurradas las que hacen que resurja. El mar de los deseos se muestra inmenso, y es puro presente. Mar donde nadar y dejarse llevar sin fin. El deseo es expansivo, es ambicioso. El deseo es agua en movimiento, agua sin fin.

Te sorprende sentirlo, pero si entras en él te lo da todo. Todo el placer, toda la fuerza te devuelve a ti aunque sea el otro quien te alimente. Es dártelo, es permitirte ser, es sentir que estás vivo y que estás presente.

El deseo te agota. Tienes que parar y respirar y seguir sintiéndolo. Es sorpresa porque te llena y te produce algo que va más allá del bienestar. El placer de sentirlo te hace sentir todo tu poder, todos tus superpoderes.

Deseo de llenarte de fundirte de complacerte de no parar. Deseo de estar, de ser, de transformación, de alegría, de “por fin he llegado aquí”.

Sentir el deseo es quererse, es amarse, es elegirse a uno mismo por encima de todas las cosas. Elegir ser en ese momento, ser sin más, ser y sentir y pensar a través de los sentidos. Ser sin miedos, sin expectativas, sin destinos a los que llegar, sin objetivos que cumplir.

Ser sin más.

Tocar el Deseo, permitirse vivir esa fiesta individual, la fiesta de la vida, de sentirse en uno mismo, de sentirse vivo. Increíblemente vivo.

6 responses to “Tocar el deseo (I)

  1. Jorge

    Desdichados aquellos que no tienen – ya sea porque no quieren o no saben encontrarlo – el deseo en sus vidas. La buena noticia es que aunque muchas veces esté dormido, basta un ligero cambio, un pequeño detalle para despertarlo. Y cuando se despierta, ya no hay quien consiga hacerlo dormir …

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    1. Marta

      Muchas gracias por tu comentario Jorge y mi enhorabuena por esa capacidad para percibirlo y expresarlo de una forma tan sencilla. Saludos!!!

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  2. Asun

    Estoy deseando leer el II, el III, el IV y todos los post que prepares sobre este tema tan sugerente. me ha encantado. Un beso

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    1. Marta

      Gracias!!! Hay una segunda parte que aparecerá publicada pero espero que las siguientes las vivas tú con toda su intensidad… Besos!

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  3. Cristina

    A veces olvidado y tan deseado. Cuando vuelves a sentirlo, no comprendes cómo has podido vivir sin él. Me gusta lo leído, porque es como una llamada de atención, un despertar, siempre se desea, pero cuando vuelves a recuperarlo algo cambia dentro de ti. Gracias Marta, sencillamente hermoso¡

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    1. Marta

      Un placer Cristina, me alegro que te sirva de despertar porque significa que estaba ahí y simplemente se había quedado dormido. A vivirlo!!!

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