Salir del armario a los cuarenta y pocos

Salir del armario a los cuarenta y pocos…

“¿Desde cuándo sabes que te gustan las chicas?” Podríais prsalir-del-armario-LGTB-Sarah-Abilleira-Ponte-en-mi-Pieleguntarme. “Desde siempre”, os respondería yo. “Entonces… ¿por qué…?” Sí, buena pregunta, ¿por qué he tardado tanto en salir del armario?

Nací en el seno de una familia conservadora en la que nunca se habla de sexo. Hasta los 18 años asistí a un colegio de monjas misioneras católicas, en el que el único modelo de referencia de lo que es una familia estaba formado por un matrimonio heterosexual y todos los hijos que Dios quisiera que vinieran al mundo en el marco de esa unión. Y después, estudié una ingeniería y empecé a desarrollar mi carrera profesional en una empresa, en la que todavía trabajo, en la que la proporción de mujeres en plantilla es sólo de alrededor 15%. Además, nunca me ha gustado divertirme como a la gran mayoría de las personas de mi generación: no me gusta salir de noche. Tampoco me gustan las redes sociales. Esto es, durante mucho tiempo, mis posibilidades de conocer a otras mujeres, sobre todo homosexuales, han sido muy reducidas.

Además, toda mi vida se ha caracterizado por una gran falta de referencias sobre cómo construir una relación con otra mujer: fusión emocional y afectiva, ¡¡¡si!!!, pero ¿cómo y hasta dónde?; sexo, ¡¡¡sí!!!, pero ¿cómo me gusta expresar mi deseo y cómo me gusta que me lo expresen a mí?; ¿qué futuro quiero construir en pareja?; ¿cómo gestiono la ambigüedad que surja, si surge, en mis relaciones con mis amigas homosexuales?…

Vivimos en una sociedad construida íntegramente entorno a un modelo de relación de pareja heterosexual, en el que los modelos homosexuales que se nos presentan a través de los medios de comunicación, películas, libros etc. todavía tienen un aire marginal o se caracterizan por elementos muy tópicos con los que yo no me siento identificada. Os pongo algunos ejemplos:

  • Homosexualidad y promiscuidad parecen ser términos equiparables.
  • Las lesbianas son mujeres con aspecto de marimachos que llevan el pelo muy corto, y muestran sólo actitudes masculinas, cercanas al machismo algunas veces.
  • Las lesbianas son lesbianas porque odian a los hombres.
  • La homosexualidad es inmoral.
  • La homosexualidad debe estudiarse porque sin duda tiene su origen en algún tipo de defecto hormonal o cerebral del que carecen las personas normales, esto es, heterosexuales.
  • Debe de ser muy duro enamorarse de alguien de tu mismo sexo.
  • Toda lesbiana que se precie de serlo debe mostrarse metiendo mano a su novia el día del orgullo gay.

Partiendo de una falta de referencias tan grande, mi experiencia personal se ha basado en el antiguo método de la prueba y el error, que resulta tremendamente doloroso, como ya sabréis muchas por propia experiencia. Sobre todo porque los errores suelen ser más frecuentes que los aciertos cuando te mueves casi a ciegas…

“¿Y ahora qué?”, me preguntaréis. Ahora creo que es posible. Ahora tengo la fuerza para soslayar los prejuicios sociales, la firmeza para rechazar modelos que no me valen, y el deseo y la ilusión de adoptar y construir los que sí que van conmigo. No tengo que convencer a nadie de que soy “normal”, soy como soy y no me importa por qué ni si eso gusta o deja de gustar. Me gustan las chicas, y no voy a renunciar a vivir mi vida con plenitud porque me haya sentido perdida durante tanto tiempo. Afortunadamente, ya no lo estoy.

Desde aquí quiero agradecerte, Marta, la ayuda que me has prestado para encontrar mi camino, así como la gran oportunidad que me has ofrecido de compartir mi experiencia a través de tu blog. Ya lo sabes pero, ¡mil gracias, por siempre! Y gracias a todas las que leáis mis palabras, será un placer conocer también vuestra experiencia.

Fdo. Ana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *