El tiempo no acompaña

Hace unos días tuve ocasión de leer, en el siempre luminoso Facebook del Espacio Sexológico de Marta Pascual, un artículo de opinión en el que distintas voces de activistas y profesionales próximos al colectivo LGTB, evidenciaban en la revista smoda.elpais.com una realidad que, por ser vivida en primera persona, se me hacía reconocible y evidente: las enormes diferencias territoriales que existen en España entre “ser y mostrarse LGTB” en una comunidad autónoma (Pongamos que hablo de Madrid, que diría Antonio Flores), y “ser y mostrarse LGTB” en otra comunidad autónoma (pongamos que hablo de Castilla y León, que diría yo). Pero, de qué se habla cuando se apunta a diferencias territoriales. ¿Acaso de mentalidades? ¿Tal vez de costumbres? ¿De tolerancia social? Pues además de todo esto, que, en mayor o menor medida también cuentan, el quid de la cuestión está en legislar, o no hacerlo, a favor de las personas LGTB.

Apenas puedo yo añadir más a un artículo extenso, minucioso y bien armado, pero, puesto que la cuestión de responder con rigor a la pregunta de dónde vienen estas diferencias me interesaba hace tiempo, dediqué mi TFG de Trabajo Social a analizar si la población LGTB de Castilla y León se sentía incluida o excluida y si tenía razones o no para quedarse o emigrar a otras latitudes “menos crudas”, por decirlo de alguna manera. El estudio y comparativa que hice arrojó algunas conclusiones:

  1. Hay una relación directa entre las exigencias de los colectivos LGTB y los avances normativos a favor de sus derechos. En Castilla y León existe un movimiento asociativo no desdeñable (6 de las 9 provincias cuentan con una o más asociaciones), que no está en consonancia con la respuesta institucional en materia de legislación LGTB, siendo ésta muy limitada en comparación con el marco normativo de otras comunidades autónomas. Puede ser necesario que el colectivo LGTB se plantee un cambio de estrategias, con el fin de que éstas sean más eficaces (unirse en sus exigencias y manifestaciones) y/o puede ser necesario un cambio de dirección política, a la vista de que, en esta comunidad, el partido en el gobierno (PP) lleva 28 años y ha dado pocas muestras de sensibilidad ante este avance social patente en otras regiones y/o puede ser conveniente un cambio en la cabeza política, en tanto que en comunidades autónomas gobernadas por el PP han salido adelante leyes progresistas y favorables al colectivo LGTB (Ley 2/2014 de la Comunidad de Galicia, o la Ley 12/2015 de la Comunidad de Extremadura).
  2. Avances legislativos favorables al colectivo LGTB y tolerancia social han ido de la mano en buena parte del mundo, lo que hace suponer que una legislación favorable en la comunidad hacia sus miembros LGTB facilitaría su aceptación y, por ende, su permanencia y visibilización.
  3. En cuanto a la igualdad, se constata una importante distancia entre las comunidades autónomas que han asumido un firme compromiso a favor del reconocimiento integral de los derechos de las personas LGTB, con la aprobación de leyes de igualdad social a su favor (País Vasco, Galicia, Andalucía, Cataluña, Extremadura), y aquellas que aún están en una fase inicial de “realizar gestos”, como la de Castilla y León, donde este 28 de junio algunos Ayuntamientos, como el de León, han continuado negándose a izar la bandera del arco iris para celebrar el Día del Orgullo Gay.
  4. Sorprendentemente, en algunos apartados no estamos del todo mal (Al cesar lo que es del Cesar). Castila y León sigue mandato normativo estatal en materias como la integridad y seguridad personal, considerándose un avance la existencia de un “protocolo para los delitos de odio” (también en esta comunidad se producen por razón de orientación e identidad sexual) y la presencia de “un interlocutor social”, mediador de las FFCC de Seguridad del Estado y las asociaciones y/o víctimas de los delitos (tan importante a la hora de denunciar para la población LGTB). Contamos con “Protocolo de Atención Sanitaria a los problemas de Identidad de Género”: tratamiento integral de la transexualidad, a pesar de que la lista de espera para algunas cirugías apenas se haya movido en año y medio, y de que algunos profesionales aleguen “problemas de conciencia” para prestar la atención. Nuestras familias homoparentales cuentan con igualdad de trato respecto al resto de familias en el disfrute de algunos derechos como son la adopción nacional y el acogimiento familiar (habría que completar el estudio analizando adopciones nacionales y acogimientos familiares efectivos en la comunidad), y comparten con el resto de familias homoparentales del país dificultades en adopción internacional, gestación subrogada y reproducción asistida en la Seguridad Social (común para parejas de lesbianas y mujeres solteras, argumentándose como razón, en ambos casos, el que no quede demostrada la existencia de esterilidad). Por último en materia de educación, existe el interés de integrar la cuestión LGTB en el ámbito educativo, a través de un protocolo de atención a la diversidad (esta fue la única Consejería, de las 9 que conforman el organigrama actual de la Junta de Castilla y León, que ha recibido a representantes del movimiento asociativo LGTB de la región, lo que en 28 años aún no ha hecho su Presidente).

En fin, que el apoyo para salir del armario depende de la comunidad autónoma en la que vivas parece una realidad constatable y evidente, y para más colmo, en Castilla y León el tiempo no acompaña…

Sonia M

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