Me llamo Pablo. Hasta hace poco fui voluntario de Cogam, y anteriormente usuario de esta asociación.

Actualmente vivo con mi pareja en Inglaterra, donde he comenzado una nueva vida como profesor de español.

Una de mis prioridades en UK es continuar mi labor como activista por los derechos de personas LGTB, afectadas directa o indirectamente por el VIH

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No hace mucho tiempo descubrí mi capai_love_gay_heart_t_shirt_sticker-r7071c5800dcd4a09af5753978c185b56_v9wth_8byvr_324cidad impresionante de amar y ser amado, sin barreras, sin miedos, sin vergüenza.
Atrás quedaron aquellos años de intentar conectar con otros hombres, de buscar su amor, en lugares que más tarde me harían sentir vacío.
El contraer el VIH, lo cual durante muchos años sentí como una piedra más que cargar en mi saco de auto-rechazos, ha pasado a ser una oportunidad de aceptarme completamente como soy, con virus incluido.
Intenté vencer mi homosexualidad a través de terapias reparativas. No sirvieron de mucho, si acaso para descubrir que nací gay y lo seguiré siendo toda mi vida, afortunadamente.
Poco a poco fui descubriendo que mi orientación sexual, un demonio al que me había enfrentado durante toda mi vida o del que había huido despavorido, era y es en realidad una parte intrínseca de mí que debía abrazar, nutrir e integrar en mi ser.
El sexo siempre había sido una forma de obtener de otros hombres, anónimos o conocidos, esa parte que creía que me faltaba. En realidad buscaba en otros el amor que yo pensaba que no tenía dentro y debía conseguir a toda costa.
El ser seropositivo no ayudó en aquella época, ya que se mezclaba con el miedo y la vergüenza interna.
En el proceso de aceptarme totalmente como hombre gay seropositivo, también tuve que desaprender mi forma distorsionada de expresarme sexualmente.
Progresivamente he ido aprendiendo a disfrutar del sexo como una oportunidad de divertirme, de compartir placer, energía sexual tántrica, fuerza, potencia, amor, conexión de corazones. Es posible compartir esa conexión de forma desinteresada en cualquier encuentro con cualquier persona.
Sin embargo, solo he podido llegar a ese punto (y el camino de descubrimiento continúa) tras descubrir que no me falta nada, que lo tengo todo desde el principio. Tengo tanto que lo quiero compartir, a través del sexo, de una caricia, de una palabra, de este blog.
Durante mucho tiempo creí estar solo. Ahora sé que somos una tribu gigantesca, formada por personas con sus vivencias y sus formas únicas de amar. En el contexto de esta tribu multicolor podemos encontrar el apoyo que necesitamos, para poder comenzar a vivir plenamente, sin miedo.
La vida misma se encarga de llevarnos a esos puntos de inflexión, oportunidades de oro para volar y ser libres.

Pablo