Relato Ganador del primer concurso de mini-relatos

Cómo ya os dijimos en su día, parte del premio del ganador sería publicar el relato ganador en nuestro Blog y aquí lo tenemos. ¡Qué disfrutéis con el!

“MI REGALO”
Se conocieron, como todas las chicas de ciudades pequeñas, por internet. Su primera cita fue en una cafetería, nada especial pero Carlota sintió la necesidad de sentir su boca. Vicky hablaba sobre algo referente a su trabajo y mantenía una actitud distante, era tímida y sus pómulos reflejaban el calor que le empezaba a hervir por dentro. Este fue el inicio de una historia de amor como tantas otras en las que dos se encuentran y deciden unir sus destinos durante no se sabe cuánto tiempo. La diferencia entre ellas y los demás está en que se esfuerzan, han pasado meses, años y se siguen esforzando, así que Carlota decide sorprender a Vicky con un relato erótico, quiere ponerla cachonda de un modo diferente a como lo hace con sus manos.
Carlota quiere que Vicky lea sus palabras a escondidas y sienta la necesidad de masturbarse, de sentir sus dedos de inmediato mientras recuerda las caricias que su amante le reparte por su cuerpo. Carlota decide iniciar un relato en el que ambas puedan compartir uno de sus encuentros o soñar el siguiente. La ubicación sería perfecta, aquel hotel con el que ambas sueñan juntas, cerca del mar, el único ruido el de las olas. Empezarían a besarse suavemente fundiendo sus bocas con las ansias de dos amantes que empiezan ese festival de sensaciones por primera vez. Carlota sabe que a su chica le gustan los besos suaves al principio y después necesita que la muerda con cierta fuerza para hacerle sentir el deseo. Se desnudan y tiran la ropa lejos, las manos de Carlota comienzan a recorrer la piel de Vicky llevándola a un lugar en el que no existe nada más que sus manos y sus ganas de ser acariciada. Vicky adora esos momentos en los que su amante se deja llevar por sus órdenes y parece intuir con cada mirada lo que su cuerpo demanda. Carlota se pone encima de Vicky y comienza a susurrarle al oído mientras Vicky abre las piernas para sentir bien cerca el sexo de su amante, las dos comienzan a moverse con la ansiedad de rozarse, de meterse dentro una de la otra sin dejar de besarse. Las manos de Vicky atraen las caderas de su amante hacia sí y Carlota desciende con su lengua hacia los pechos de ella para mezclar besos dulces con embestidas salvajes de su lengua contra sus pezones. En esos momentos parece que el ritmo de sus respiraciones va a alcanzar el máximo, así que Carlota decide que ambas estén más tiempo juntas en un mundo en el que sólo importan las sensaciones. El ritmo desciende y se tiende al lado de Vicky mientras recorre su piel con la yema de los dedos. Vicky, impaciente siempre, no permite a su amante semejante cambio, así que toma la iniciativa y se coloca sobre ella con cierta violencia. Las dos comienzan a buscarse con movimientos que ambas conocen bien, en este caso el proceso de buscarse la una a la otra es más satisfactorio cuando no es certero, cuando la búsqueda da como resultado un contacto físico que humedece sus sexos y los prepara para seguir follando durante todo el tiempo que ambas puedan aguantar.
Carlota no puede esperar más y pone su manos entre el sexo de ambas moviendo los dedos para deleitar a su amante con un contacto más profundo, las dos llegan al clímax de su encuentro y terminan una al lado de la otra con las manos agarradas y sonriendo.
Este es mi regalo, sigo esforzándome para llevarte a un mundo del que sólo yo tenga la llave.

FDO: Carlota San Millán.

El autor a preferido no desvelar su verdadera identidad, y así lo respetamos. El nombre de la firma es un psudónimo usado por el mismo. ¡¡ENHORABUENA CARLOTA!!

Read more

De la nada al todo [de Pablo Cazorla]

Me llamo Pablo. Hasta hace poco fui voluntario de Cogam, y anteriormente usuario de esta asociación.

Actualmente vivo con mi pareja en Inglaterra, donde he comenzado una nueva vida como profesor de español.

Una de mis prioridades en UK es continuar mi labor como activista por los derechos de personas LGTB, afectadas directa o indirectamente por el VIH

____________________________________________

No hace mucho tiempo descubrí mi capai_love_gay_heart_t_shirt_sticker-r7071c5800dcd4a09af5753978c185b56_v9wth_8byvr_324cidad impresionante de amar y ser amado, sin barreras, sin miedos, sin vergüenza.
Atrás quedaron aquellos años de intentar conectar con otros hombres, de buscar su amor, en lugares que más tarde me harían sentir vacío.
El contraer el VIH, lo cual durante muchos años sentí como una piedra más que cargar en mi saco de auto-rechazos, ha pasado a ser una oportunidad de aceptarme completamente como soy, con virus incluido.
Intenté vencer mi homosexualidad a través de terapias reparativas. No sirvieron de mucho, si acaso para descubrir que nací gay y lo seguiré siendo toda mi vida, afortunadamente.
Poco a poco fui descubriendo que mi orientación sexual, un demonio al que me había enfrentado durante toda mi vida o del que había huido despavorido, era y es en realidad una parte intrínseca de mí que debía abrazar, nutrir e integrar en mi ser.
El sexo siempre había sido una forma de obtener de otros hombres, anónimos o conocidos, esa parte que creía que me faltaba. En realidad buscaba en otros el amor que yo pensaba que no tenía dentro y debía conseguir a toda costa.
El ser seropositivo no ayudó en aquella época, ya que se mezclaba con el miedo y la vergüenza interna.
En el proceso de aceptarme totalmente como hombre gay seropositivo, también tuve que desaprender mi forma distorsionada de expresarme sexualmente.
Progresivamente he ido aprendiendo a disfrutar del sexo como una oportunidad de divertirme, de compartir placer, energía sexual tántrica, fuerza, potencia, amor, conexión de corazones. Es posible compartir esa conexión de forma desinteresada en cualquier encuentro con cualquier persona.
Sin embargo, solo he podido llegar a ese punto (y el camino de descubrimiento continúa) tras descubrir que no me falta nada, que lo tengo todo desde el principio. Tengo tanto que lo quiero compartir, a través del sexo, de una caricia, de una palabra, de este blog.
Durante mucho tiempo creí estar solo. Ahora sé que somos una tribu gigantesca, formada por personas con sus vivencias y sus formas únicas de amar. En el contexto de esta tribu multicolor podemos encontrar el apoyo que necesitamos, para poder comenzar a vivir plenamente, sin miedo.
La vida misma se encarga de llevarnos a esos puntos de inflexión, oportunidades de oro para volar y ser libres.

Pablo

Read more

Deseos Cumplidos

mundos-imaginarios-426073.jpegHace tiempo que deseaba volver a estar con él, con mi amante fiel, siempre dispuesto a complacerme. Las palabras ya no nos contenían, el deseo de volver a sentir nuestros cuerpos fusionados era más fuerte…

Aquella tarde cuando entré en su casa me estremecí. Algo me alertó que no supe comprender… Me llegó su olor, ese olor tan característico que era él y tras él estaba él mismo. Su cuerpo, su sonrisa abierta y llena y sus brazos que me rodearon nada más verme en un gesto de cálida bienvenida.

Al separarnos me miró y sin apenas hablar comenzó a besarme. Recorría y se deleitaba con mi cara mi cuello y mis hombros mientras sus manos decididas me quitaban la ropa. Yo me dejaba hacer y a la vez buscaba los botones de su camisa y aspiraba profundamente el olor de su pecho.

Deseo mucho deseo. En él y en mí. A raudales…Todos los sentidos recibiendo toda la información posible. Al oído me decía cuánto le excitaba y la pasión que sentía por mí y me hacía preguntas muy bajito sobre lo que me apetecía que pasara entre nosotros.

Me encantaba jugar y le llevé al sofá conmigo donde continuamos nuestro baile. Seguimos desnudándonos el uno al otro mientras enroscábamos los cuerpos, feroces y deseantes, nuestras bocas en lucha nos mordíamos nos anhelábamos nos ingeríamos todo lo que podíamos. Éramos dos amantes ávidos el uno del otro, ansiosos y desesperados por colmarnos de todas las formas posibles.

Entonces él sacó una especie de foulard y me preguntó si quería jugar a algo nuevo… Por mi mirada cómplice entendió que me encantaba la idea así que me vendó los ojos.

–        Primero te daré de comer- me dijo. Y noté como algo muy fresco y redondo entraba en mi boca. Era algún tipo de fruta sin duda, cerezas, deliciosas y carnosas cerezas.

Después sentí algo caliente que me introducía con su dedo anular… era chocolate derretido.

–        Y ahora me toca a mí- añadió. Y sentí como el mismo chocolate se pegaba a mi cuerpo. Desde mi cuello hasta mi ombligo.

–        Voy a degustarte más dulce que nunca… Y su lengua y su boca empezaron a recorrerme con extrema delicadeza mientras sus manos apretaban mi cuerpo y lo elevaban hacia él. Estábamos entregados el uno al otro y juntos a nuestro placer.

De repente oí un ruido. Parecía una puerta. Alguien había entrado en la casa…

–        ¿Estás lista para mi sorpresa? Me susurró al oído.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Alcé los brazos y enseguida sentí en mis manos el tacto de una piel muy fina, sin duda se trataba de una mujer… mi excitación se disparó hasta límites insospechados.

El vértigo ante lo inesperado me paralizó pero el deseo pudo más y seguí adelante. Iba a vivir una aventura tantas veces imaginada y me sentía preparada…hoy era el día…

Read more

Ganadora y Finalista de Relatos Homoeróticos de Onda ArcoIris.

La ganadora a sido ¡Carme Barba! y el Finalista ¡David Fernández! Enhorabuena a ambos, sois grandes escritores.

Relato de: Carme Barba “Beato Falso”

No me gustaba coger el transporte público: el olor corporal, la falta de intimidad… Pero hoy, al verla subir, todas las incomodidades han desaparecido. Era imposible evitar admirarla mientras con coquetería saludaba al conductor del autobús que la ha seguido con descaro por el retrovisor para ver como metía el billete en la ranura de la máquina validadora. “Seguro que el muy vicioso se ha excitado…”, me he reído por dentro.
Consciente de la expectativa que genera su presencia, ella mueve la cabellera y, a pesar del bamboleo del vehículo al ponerse en marcha, empieza a andar con paso seguro. Nunca me había deleitado tanto contemplando el cuerpo de una mujer e inconscientemente, retiro el bolso del asiento contiguo al mío deseando que sea el elegido.
—¿No te importa? —me pregunta con picardía al detectar mi indirecta.
—Faltaría más —le contesto como una tonta sin hallar nada ocurrente.
—¿Me encuentras atractiva? — me espeta sin más al sentarse.
La pregunta me asombra de tal forma que soy incapaz de contestarle.
—Generoso escote —sigue torturándome con su voz gutural a la vez que deja caer su billete bajo mi asiento. Tampoco reacciono a tiempo y ella, ni corta ni perezosa, apoya la cabeza sobre mi falda y extiende el brazo hasta recogerlo.
—Bonito tanga —me susurra al incorporarse.
Un estremecimiento me recorre el cuerpo. Noto la entrepierna húmeda sin entender por qué de repente me siento fascinada por una mujer cuando el sexo femenino nunca antes me había generado más sentimiento que la mezcla de admiración y envidia.
El autobús abre puertas y veo mi salvación. Me levanto y con torpeza paso por encima de ella, pisándole un pie y disculpándome con prisas.
Ya en la calle avanzo rápido hasta la oficina. Es temprano pero tenemos auditoría y debo encargarme de tenerlo todo en orden, incluyendo mi libido. Todavía no ha llegado nadie, abro las luces y me encierro en el baño. La necesidad de alivio es insoportable pero solo tengo tiempo de refrescar mi confusión en el bidé.
Más sosegada me dispongo a preparar la sala de reuniones y allí me quedo, bajo el marco de la puerta donde el sexo me da un vuelco y los fluidos reprimidos vuelven a emanar al contemplarla de nuevo: sus anchos hombros, su culo prieto, sus largas piernas…
Ella percibe una presencia y al girarse, me mira con una mezcla entre sobresalto y placer.
—Vaya, volvemos a encontrarnos —exclama tendiéndome la mano y acercándose a mí.
Yo le ofrezco la mía sin sospechar que no es un saludo lo que desea sino atraerme hacia ella y sin dejar de besarme el cuello, me da la vuelta y me coge los pechos. Un gemido se me escapa y ella me aprieta contra su cuerpo, clavándome un sexo duro y erecto. Mi reacción es huir pero sus manos fuertes me lo impiden.
—Estás caliente y tu cuerpo te delata, ¿por qué resistirse? Sé que estás confusa pero me deseas, sea quién sea y lo que sea —me murmura al oído.
Lo cierto es que llevo toda la mañana en celo y me da igual qué sexo represente mientras sea capaz de penetrarme y de poseerme. Y convencida, le permito abrirse paso entre la blonda del tanga para engrosar unos labios mojados y frotar un clítoris excitado por un miembro que lo embiste una y otra vez hasta cumplir con su cometido.
Exhausta pero con el ego satisfecho, me felicito por haber pasado con éxito una auditoria que se presentaba aburrida e insulsa…

_______________

Relato de David Fernández.

Quien sea yo o lo que haga con mi vida poco importa, pero al menos aclarar que, para las circunstancias narradas a continuación, soy un universitario de vacaciones en una casa rural con varios amigos de clase. Entre ellos, el chico que primero conocí nada más empezar la carrera y, supongo que por esto, con el que tengo una relación bastante estrecha. Demasiado para ser amigos normales, teniendo en cuenta que le encanta cómo le hago las mamadas, aunque solo admitía eso. Entre ellas, su novia y una amiga con la que solía echar una canita al aire.
Habíamos decidido hacer una ruta por la montaña para superar el límite de dormir y beber alcohol todo el día. Las tres chicas, no sé si por pereza o cansancio, siempre nos seguían unos pasos por detrás; mientras que nosotros (solo Carlos, el chico, y yo) nos dedicábamos a saltar por las rocas y, mayormente, a hacer el imbécil.
En una de estas, Laura, la novia de Carlos, le fue a coger de la mano y este, supongo que del susto, la empujó hacia atrás, haciendo que cayera raspándose los brazos. Simplemente por esto, empezaron una de sus interminables discusiones mientras que las chicas y yo buscábamos un lugar medianamente estable para sentarnos y comer, que ya iba siendo hora.
A los diez minutos de gritarse, la feliz pareja se separó yendo cada uno en una dirección, como siempre hacen. Y adivinad a quién le toca ir a por Carlos mientras las chicas le ponen a parir. Le alcanzo justo cuando se sienta de mala manera en una roca grande y plana detrás de un montículo, a la orilla de un riachuelo que no tiene nada que envidiar al Manzanares.
También como siempre, me senté a su lado sin decir nada esperando que empezara la conversación, mientras sacaba los bocadillos de la mochila y me comía el mío.
— Es que no sabes lo que es estar todo el santo día así, macho.
— Por eso mismo te digo muchas veces que si tan harto estás, ya sabes lo que tienes que hacer… por lo menos hablar seriamente con ella sobre el tema.
— Pero yo la quiero, si no pasaría como de la mierda, ya lo sabes. Ay, Da, si no fuera por su amiguita Claudia y sus tetas ya me habría hecho maricón –dijo riéndose mientras me apretaba el muslo con la mano. Ya sabía de sobra lo que quería decir con ese gesto, pero no estábamos precisamente en su coche.
— ¿Qué haces, loco? No te flipes, que no me molaría que nos viera Laura. O las cabras, jajaja.
— Si no nos ven, idiota. Ya sabes qué pasa cuando me pongo de mala hostia… además, es un ratito, hace días que no me corro y no aguantaría tanto tiempo como de costumbre…
La verdad es que me moría por comérsela ahí mismo. Ya no solo por el morbo de que estuviera su novia y su amante varios metros más allá y el rollo de estar en medio de la naturaleza, sino porque hacía mucho que tampoco me echaban un buen polvo y sus 19 centímetros de polla venosa no era algo que se pudiera rechazar tan fácilmente.
Fingiendo de manera horrible que lo hacía a regañadientes, me agaché a su entrepierna mientras él se desabrochaba el pantalón y dejaba salir el rabo más duro que había visto en mucho tiempo. Ya me empezaba a acercar abriendo la boca y cayéndoseme la baba cuando, de repente, Carlos me cogió de la cabeza y me la intentó meter hasta el fondo.
Le encantaba hacerme eso al muy cabrón. Pero tenía la polla aun seca y no me cupo ni la mitad. Me quité sus manos de encima, saqué la lengua y empecé a lamerla como si fuera un perro, su perrita. No me entendáis mal, me encanta que me follen la boca, pero al menos dejemos preparado el terreno.
Él ya sabía lo que estaba haciendo y, tras varios suspiros, me volvió a coger de la cabeza y empezó a embestirme la boca como si fuera el coño de su novia. Yo estaba en la gloria, notando la carne dura y caliente chocando contra mi paladar, el sabor de su polla sudada por el esfuerzo del ejercicio, el olor cuando mi nariz se metía en su vello púbico…
Llegó el momento en el que, aun sin conseguir tener su rabo entero en la boca, no me faltaba mucho. Carlos ya estaba gimiendo y recordándome lo bien que mamaba entre susurros: «joder, sigue…», «cométela entera, sí», «qué zorra eres, joder». Y así.
Yo ya me estaba pajeando hace rato cuando me la sacó de la boca sin avisar. Con lo que le gustaba correrse en ella, me extrañó de que fuera por eso y, mientras me enfrentaba al vacío que me había dejado en la boca y él me decía «a tomar por culo, no aguanto más», me empujaba hacia atrás y me inmovilizaba.
— Eh, tío, ¿qué coño haces? –le pregunté en un grito.
— Tú cállate joder, que nos van a oír.
No es que sea muy fuerte, así que con poco esfuerzo, me tenía bocabajo con él encima. Tiró de la goma de mis pantalones de deporte dejándome desnudo de cintura para abajo. «¡Joder, macho! Pensaba que los maricones os depilabais el culo». Yo estaba en estado de shock. ¿De verdad me iba a follar? ¿Encima sin lubricante y a pelo? Incontables serán las veces que me he hecho dedos pensando justamente eso, ¡pero me iba a doler la vida!
Sin embargo me dejé hacer más que encantado. Notaba su rabo contra mis nalgas mientras me metía dos dedos en la boca para que los chupara como hice con su polla. Rápidamente, lo empezó a presionar contra mi culo, haciendo que entraran. Entre el dolor y lo cachondo que estaba me quería morir.
Empecé a gemir, y he de aclarar que no suelo ser silencioso, con Carlos metiendo y sacando tres dedos a una velocidad vertiginosa. «Prepárate, nena, porque viene lo mejor». Comencé a sentir la presión de su polla en mi culo intentando entrar. El capullo entero debería estar dentro ya, y tuvo que ponerme la mano en la boca para ahogar mi grito, aunque no hubiera estado de más que lo hubiera hecho con sus calzoncillos, pero no se puede tener todo…
Más deprisa que despacio, fue metiéndome toda su polla hasta que finalmente sus huevos chocaron con mi culo. Con un suspiro en mi orea, la sacó lentamente y, cuando estuvo a punto de estar toda fuera, me la metió de golpe empezando una serie de embestidas brutales que solo me hacían llorar de placer.
Me corrí sin necesidad de pajearme, solo sintiendo su polla dura abriéndose paso en mi culo, su calor, su aliento en mi cuello mientras jadeaba del esfuerzo. Tampoco él aguantó mucho más, y pronto note toda su lefa desparramándose dentro de mí. Se dejó caer sobre mí, mientras los dos recuperábamos el aire y poco a poco salía de mi interior.
Rápidamente se vistió e hizo como si nada hubiera pasado, como siempre hacía cuando le hacía una mamada. Solo que esta vez me guiñó un ojo mientras volvía con las chicas.

 

 

Read more

Los buscadores de Oro

buscador-de-oro1

 A propósito de la Dependencia emocional en la población Gay.

En marzo de este año echó a andar el que hemos denominado nuestro Grupo Cero de Socialización y Bienestar para Hombres Gays. Llevamos ya tres meses de trabajo con encuentros  que van conformando un grupo que cada vez tiene más presencia. Hemos abordado distintos temas en cada una de nuestras estaciones, unos propuestos por mí como facilitadora y otros surgidos al calor de los participantes, fruto de las inquietudes que iban apareciendo.

El pasado sábado nos lanzamos a reflexionar sobre las dependencias emocionales en el colectivo gay, una realidad o un mito sobre los que hacernos planteamientos… Fue mucho lo que se cocinó entre todos y ahora quiero enseñaros algunos de los platos que allí se elaboraron sin más ánimo que el de compartir y facilitar su expansión.

Lo primero que surgió es que la Dependencia Emocional tiene que ver con la necesidad del otro, el no ser capaz de tomar decisiones por uno mismo y la pasividad. Con estos mimbres nos lanzamos a trabajar sobre un artículo de Gabriel J.Martín: …ligado a ti: Dependencias emocionales y con su lectura y el debate nos llevó a las siguientes reflexiones.

Existe en los gays una vulnerabilidad a la Dependencia Emocional y más exactamente a la de pareja. ¿De dónde viene? De un pasado en el que se ha acumulado una sobrecarga emocional producida por continuas desvalorizaciones, mensajes negativos, guiones ocultos o directos recibidos respecto a su homosexualidad.

Esto les coloca en un continuo estado de alerta y en un sentimiento de inadecuación que crea dificultades o heridas en tu autoconcepto y tu autoestima.

Es decir, creces pensando que hay algo malo, incorrecto, deficitario o inadecuado dentro de ti que la sociedad no procesa y empiezas a buscar y confirmar tu valoración fuera de ti, en el exterior… todo un caldo de cultivo para la dependencia emocional de los otros.

El autor habla de los Introyectos, como aquellos mensajes recibidos con los que te has criado que tienen que ver con las expectativas que los demás tienen sobre ti y las opiniones… ideas que vas interiorizando y haciendo tuyas sin darte cuenta.

Entonces puede que cuando crezcas y te relaciones puede que vivas  el estar en pareja como una necesidad en el sentido de que no puedes estar solo y cuando estés creas una relación basada en el miedo a que te deje, la necesidad de control sobre el otro, el anteponer sus necesidades a las tuyas…una forma de que el otro te salve y se ocupe de ti.

En el Grupo hemos trabajado mucho los conceptos de Individuación y Fusión y al relacionarlos con este fenómeno entendimos que una persona que no ha gestionado todos esos introyectos tiene una labor pendiente respecto a su Individuación y por tanto respecto a sus modos de Fusionarse en pareja.

¿Qué hacer entonces? Aquí surgió la palabra mágica: el Filtro. Crear un filtro, un tamiz mental  y emocional que te permita no tanto estar alerta como procesar todo aquello que te llega del exterior. Un filtro que te ayude a no dar por válido todo lo que recibes o lo que tienes interiorizado y te facilite a la vez el descubrir aquello que realmente te pertenece porque te ayuda a crecer y a sentirte mejor.

Apareció una imagen muy bonita: la de los Buscadores de Oro. Aquellos que con paciencia y confianza veíamos remover la tierra en la búsqueda de las pepitas de oro eliminando el barro y las piedras con cada movimiento haciendo uso de un tamiz.

Si busco el oro es porque sé que allí está y esto supone lo primero un voto de confianza en mí. A la vez supone ocuparme yo de mí mismo, sin esperar a que venga otros a tomar esa responsabilidad, e ir a ver qué hay de barro y de piedras dentro de mí y no permitir que pasen el filtro, así los famosos introyectos se quedarán donde tienen que estar.

Con paciencia y dedicación lo encontrarás y tu autoestima y tu autoconcepto te lo agradecerán porque un encuentro te llevará a nuevas búsquedas y lo mejor es que desarrollarás un mayor grado de confianza en ti mismo.

Encontrar pepitas supone que tienes un valor en ti que ha de ser reconocido y que esa es una tarea que te pertenece independientemente de lo que pase fuera.

No sé si convertirse en Buscador de Oro es una tarea fácil o tremendamente complicada, si nos pilla ya mayores o sin motivación pero lo cierto es que sólo la posibilidad de llevarla a cabo se convierte en un reto que suena a aventura y que siento que puede apetecer.

Confiar, soltar e ir a buscar aquello que necesitas, tu filtro y tus pepitas. Este ha sido nuestro plato principal y nuestra conclusión y el Grupo siente que ha dado un paso adelante.

El bienestar de cada uno es una responsabilidad personal e intransferible y desde aquí animamos a que sea cada uno quien busque el oro que lleva dentro y que, por favor, y por el bien de todos… lo haga brillar!!!

Read more